Disney ya no mide Audiencias: Cartografía Fans | La Carta Semanal del Streaming por Elena Neira

El plan de convertir Disney+ en una superapp ilustra cómo las majors entienden su relación con la audiencia en la actualidad

El nuevo CEO de Disney, Josh D’ Amaro, ha sacado del cajón un viejo proyecto de la compañía: una superapp que canalice la relación que el usuario tiene con todas las propiedades de la casa. Además de simplificar operaciones, esta apuesta por la centralización de servicios encierra una lección fundamental sobre cómo las majors entienden hoy en día las audiencias.

Según una información difundida la semana pasada por Bloomberg (https://www.bloomberg.com/news/articles/2026-05-01/disney-is-exploring-a-super-app-for-theme-park-tickets-movies-and-more?embedded-checkout=true) Disney pretende desmantelar el actual sistema de aplicaciones individuales (una por cada servicio) para centralizar todas sus operaciones en Disney +. Según la nueva hoja de ruta, la actual plataforma de streaming se convertirá en una superapp desde la que el usuario podrá acceder a todo el ecosistema de la compañía, ya sea para ver películas, comprar entradas para un parque temático, adquirir merchandising o jugar a videojuegos.

El proyecto no es ninguna novedad. Ya a finales de 2022, con Bob Chapek al frente de la compañía, se valoró la posibilidad de convertir Disney+ en la confluencia de todas las experiencias, físicas y virtuales, de los clientes con Disney. Por aquel entonces, con una compañía en plena efervescencia de su aventura digital, la posibilidad de usar la huella que el cliente dejaba en los parques (como las atracciones que se habían visitado en un parque temático o el tipo de compras en las tiendas Disney) para personalizar y nutrir Disney+ de contenido original parecía muy prometedora. Con la salida de Chapek el proyecto se guardó en un cajón.

Bob Iger la retomó poco después. En 2025 el ejecutivo volvió a poner sobre la mesa las ventajas de apostar por la centralidad de servicios en Disney+, aunque muy orientado a lo digital: Disney como una suerte de metaverso en el que el usuario podría vivir experiencias inmersivas con sus contenidos, acceder a videojuegos y crear contenido con inteligencia artificial.

Lo que D’Amaro tiene ahora en mente está más alineado con la visión de Chapek que la de Iger. La idea pasa por convertir Disney+ en la puerta de entrada al mundo mágico de Disney, con acceso tanto al porfolio digital como a la oferta de parques y experiencias.

El por qué parece obvio: reducir las cancelaciones e impulsar el consumo dentro de la aplicación. Integrar todo lo que una compañía puede ofrecerle a un fan en una interfaz única no solo refuerza la propuesta de valor de manera indiscutible (que se lo digan a Prime Video). Pero hay otra ventaja todavía más importante: la capacidad de trazar el comportamiento del usuario.

El salto conceptual de la medición individual de eventos (ver un episodio, comprar una entrada o visitar un parque) a la reconstrucción de un recorrido a lo largo del tiempo es importante. El nuevo sistema no solo permitirá saber que alguien vio Frozen, sino entender que ese visionado forma parte de una secuencia que incluye comprar merchandising, visitar una atracción y hacer rewatch de la película. Disney, por tanto, ya no parece tan interesado en medir sino en mapear consumidores de propiedad intelectual.

¿Significa esto el fin de la medición de audiencia tradicional? En absoluto. La calidad y cualidad de la audiencia sigue siendo una información fundamental para una compañía como Disney, con una oferta demográficamente muy transversal y un próspero negocio publicitario. Lo que la compañía pretende es establecer algo complementario, una suerte de sistema integrado de explotación de IP. Saben que, si son capaces de trazar, también podrán predecir y personalizar con una lógica mucho más cercana a la del e-commerce, en la que el objetivo final es la conversión.

La salud de una IP ya no se mide solo por su audiencia directa sino por todo lo que es capaz de activar a su alrededor. Por eso Disney ya no piensa solo en audiencias sino también en usuarios. Y por el camino redefine el papel del contenido y su éxito: deja de ser únicamente un producto cultural que compite por tiempo y atención para convertirse en el detonante de una cadena de acciones: más visionados, transacciones, interacciones o experiencias físicas.

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